La lujuria.

Que coño le pasa a todo el mundo, nos movemos siendo políticamente correctos no damos paso a la ambigüedad. Siempre rigiendonos por puñeteras normas que nos dictan lo que está bien y lo que está mal.

Somos personas, si te arañan la piel ¡te duele y gritas! pero a veces somos robots, si te arañan el corazón callas y miras a otro lado.

Cuántas veces piensas ¡¡¡basta ya!!! Ahora llegó tu momento, ese que tanto tiempo estuvistes esperando, donde serás ¡tú! la que decidirá el curso que llevará tu vida. Puede que te equivoques pero una equivocación más ¿Es tan importante? ¿No crees que merece la pena arriesgar? ¿Porqué? te preguntaras ¡Y si ganas! Piensa… ¡¡¡Y si ganas!!! Habrá noches de un amor sin desenfreno. En este momento solo existe el aquí y ahora.

La lujuria, según te contaron, es uno de los siete pecados capitales, pero piensa, no prefieres pecar con él a tener un cielo ganado. Habrá noches donde vuestros cuerpos desnudos no se separen ni un milímetro, donde temblareis de placer, donde la pasión dará paso a la lujuria, donde te sentirás Tlazoltéotl (la Diosa del sexo, de las pasiones) de esas pasiones ocultas que ahora solo sueñas, pero llegó el momento de actuar, no esperes más, la vida pasa y él no te esperará eternamente.

Corre, sal a su encuentro, deja tu mochila de recuerdos guardada bajo la cama y corre sin mirar atrás. Aquella tarde cerró la puerta de su casa y mientras caminaba, marcó su número y cuando escucho su voz… Esa que tantas noches le susurro UN TE QUIERO  su cuerpo se estremeció y le dijo; contigo amor, al fin del mundo.

Un amor prohibido

Siempre pensé que tenía la vida perfecta, un marido perfecto, unas hijas perfectas, mi casa era tal y como siempre soñé, perfecta para mi familia.

¿Qué más podía pedir? ¿Nada verdad? Porque se me olvidaba deciros, que era decoradora de interiores y tenía un estudio en el centro de la ciudad. Y la verdad es que me había hecho de una buena cartera de clientes y nunca me faltaba el trabajo.

Bueno será mejor que comience desde el principio… Hace unos meses, un periodista de un periódico local quiso hacerme una entrevista y contacto conmigo a través de una amiga. Mi respuesta fue, que estaría encantada de que me entrevistase y concertamos un primer encuentro para hablarle un poco de mí y de mi negocio, así pues, quedamos en mi oficina sobre las doce del mediodía. Fue muy puntual, le pase a mi despacho, dónde saco su grabadora y comenzamos a hablar. Creo que trascurrieron un par de horas y ni tan siquiera nos dimos cuenta. Antes de irse, le di mi teléfono porque quedaríamos la próxima semana, esta vez en mi casa, para que así conociese mis dos mundos, mi familia y el trabajo.

Aquella tarde salí pronto del trabajo y fui a recoger a mis hijas al colegio, Antes de bajarme del coche vi que me llego un mensaje, era la entrevista, para que la escuchase, me envió un saludo y me volvió a dar las gracias, y le devolví el saludo.

Recogí a mis hijas y nos fuimos para casa, no sin antes pasar por el supermercado a comprar algunas cosas que me hacían falta.

Se pasaron la tarde jugando, saliendo y entrando en la piscina cerca de las ocho, vino la pequeña diciéndome que estaba cansada, raro en ella, `porque era la más revoltosa. Subimos a la planta de arriba les di un baño y a la cama. Como cada noche les conté un cuento, pero nunca tenían bastante, siempre acababan protestando porque querían más. Ya pasaban de las nueve cuando por fin se durmieron.

Aquella mañana, mi marido me dijo que había quedado para cenar con un cliente, que se retrasaría. Este sería mi momento relax, me prepare una ensalada, agua y un yogurt, me lo puse en la bandeja, me senté en el comedor, encendí el ordenador, tenía que buscar telas para un sillón isabelino que una clienta muy especial, había adquirido en una subasta. Estaba inmersa viendo telas cuando de pronto, el WhatsApp, pensé que sería Ismael mi marido, pero de nuevo era él, el periodista que le puse él, porque no recordaba su nombre. Bueno no leí el mensaje, pero seguía insistiendo y no tuve más remedio que contestar. Y la verdad que su conversación era tan interesante que cuando vi la hora, eran más de las doce. De nuevo más de dos horas y parecían dos minutos. Lo que me extrañó es que Ismael no hubiera dicho nada, con lo tarde que era. Decidí llamarle, pero no contestaba, la verdad que comencé a ponerme un poco nerviosa. Se lo comenté a Cesar que así es como se llamaba, y le dije que hablaríamos en otro momento y me despedí.

No sabía qué hacer, seguía llamando y ahora estaba apagado o fuera de cobertura. Comencé a hiperventilar ( me pasa a veces si estoy muy nerviosa) cuando escuché que se abría la puerta, salí corriendo al vestíbulo, estaba tan tranquilo y a mí a punto de darme algo, le pregunte  qué sino se había dado cuenta de la hora, y él  seguía  tranquilo, y yo a punto de llamar a los hospitales, me dijo que venía muy cansado que había sido un día muy duro, que se daría una ducha y que me esperaba en la cama . Yo le dije un poco enfadada, ahora iré que me voy a hacer una tila doble.

De nuevo el WhatsApp era Cesar, que se quedó preocupado, que sí había llegado y si me encontraba bien. Le dije pues no, no me encuentro bien, pero él tan tranquilo me tomaré una tila doble y a dormir, se despidió de mí, no sin antes decirme que descansara.

Me tomé la tila apague el ordenador y subí a mi dormitorio, cuando llegue Ismael, se había quedado dormido vestido encima de la cama. Quitarle la ropa me costó la vida, porque mide casi 1,90 y es corpulento, le desabroché los pantalones, la camisa, se lo quité lo arrope. Pensé… vaya, parece que en vez de tres hijas tengo ahora también uno más. Me fui al baño me di una ducha relajante, y aquella tarde que había sacado la lencería más sensual que tenía, pensando que no llegaría muy tarde…  Pues nada, volví a guardarla de nuevo, seria para otra ocasión. Ya era el tercer día que la guardaba, aquello se estaba convirtiendo en una costumbre. Me metí en la cama sin apenas hacer ruido, y lo curioso es que mi último pensamiento antes de dormir fue la imagen de “él” Cesar, y creo que el sueño me venció sonriendo. 

Solo es un hasta pronto.

Saber que la vida se escapa entre las manos, es tan triste. Nunca entenderé porque para morir, hay que sufrir.

Saber que ya quedan pocas conversaciones pendientes. Y lo peor de todo, es saber que te vas sin querer irte de este mundo.

Saber que no escucharé esa voz al otro lado del teléfono. Ni tu risa, ni tan siquiera tus enfados.

Saber que piensas que te quedaron tantas cosas por hacer. Que nunca debiste renunciar a tus sueños, por cumplir los sueños de otros.

Saber que ya apenas queda tiempo y que a veces no sabes de lo que hablar. Aún quedan tantas cosas que decir, que realmente no sabes por dónde empezar.

Saber que el tiempo cuenta para atrás y que los minutos no vuelven, ni tan siquiera los segundos, que no van al paso, van al galope. Que ahora es el momento de decir y de sentir.

Saber que quizás mañana sea tarde, y que ya no vale demorar la espera. Que un te quiero es tan profundo y tan intenso que debería decirse a cada momento, por si te pilla desprevenido y no te da tiempo a decirlo.

Saber que uno no es Dios, ni tampoco un sueño, que las historias como los cuentos, están para creerlas y soñarlas.

Pero esta noche, cuando me rodea el silencio, la soledad, un pellizco de tristeza y mucha serenidad. Solo sé, que cuando te vayas, vivirás en mi recuerdo hasta que me llegue el momento de abandonar mi cuerpo, que no este mundo.

Que abandonare y cruzare el viejo puente de madera, cuando yo necesite más de los demás, que los demás de mí.

¿Sabes? En esta noche, dejo atrás toda la tristeza y haré que vivas, rías, sueñes, y sobre todo, cuando digas hasta pronto, sea con la mayor de tus sonrisas. Ya es hora de que nos digamos mas te quiero, que el tiempo pasa y se nos escapa entre las manos.

Marisol Gallardo

No quiero castillos, ni calabaza que se convierten en carruajes, ni zapatos de cristal.

Hoy es de esos días que me siento frente al ordenador, sin saber que escribir, pero debo darme prisa porque la hora apremia y ya mismo llega mi hora de descansar.  Hay un pensamiento que se me repite constantemente o mas bien  palabras que  martillean mi mente,  ¡no te rindas! no te rindas nunca, que los que te quieren se sientan orgullosos y los que te envidian, nunca se regodeen en tu tristeza.

No le daré la mano al miedo, ni al desanimo, ni tan siquiera  acariciare el dolor. A veces no sois conscientes de todo lo que os rodea, de lo felices que podéis llegar a ser sin necesidad de tener bienes materiales, esos que dicen algunos que dan la felicidad, pero que yo estoy convencida que  no.

De que te vale tener mucho, si has  perdido la  ilusión por todo, en tu vida ya no existe la lucha, ni las metas, ni tan siquiera la ilusión por conseguir tus sueños, porque ya no hay sueños, crees que lo tienes todo. Bueno quizás no todo, mírame, si mírame y ahora camina y  ponte frente aquel viejo espejo de madera  ¿dime que ves? o mejor, dime que no ves… ¿te das cuenta?  te falta algo muy importante, Tu sonrisa, ya no esta dibujada en tu rostro.

Yo no quiero castillos, ni  calabazas que se convierten en carruajes, ni zapato de cristal , tan solo quiero levantarme cada mañana y sonreirle a la vida, porque con lo poco que tengo soy feliz. 

Soy feliz mirando una margarita y buscando el cuadro de Silva que perdió siendo una niña  (Siente, sueña y ama) , soy feliz dando vida a las protagonistas de mi novela, soy feliz por mi creatividad, soy feliz por dejar volar mis pensamientos, soy feliz por se quien soy, soy feliz por seguir siendo yo incluso compartiendo la vida contigo, soy feliz por cada rayo de sol que me despierta por la mañana y sobre todo soy feliz, por no sentirme nunca  sola, a pesar de mis momentos de soledad, como estos en los que mi compañía no es mas que unas teclas de ordenador, la pantalla y miles de imágenes que en mi mente  se agolpan y se mezclan  con mis  pensamientos y así sin mas  comienzan a fluir ideas, que acaban convirtiéndose  en palabras y mas palabras y al final, me pongo a leerlas y me doy cuenta que cada vez que escribo dejo algo de mi, de quien soy , de mi corazón y sobre todo de mi esencia

Una mujer que cada día que me levanto doy un paso mas allá, para conseguir mi próxima meta… que aun no se cual es, pero estoy convencida que  pronto descubriré.

Dedicada a todas las almas errantes que piensan que lo importante en la vida es Sentir, soñar y amar.

Siente, sueña y ama

Hola amigos, me dirijo a vosotros, a todos aquellos a los que como a mi, os encanta narrar historias y vuestro sueño como el mío es escribir y ver editado una novela con vuestro nombre en la portada.

Lo primero que hay hacer, es tener una idea sobre la cual escribir y seguido de eso tener claro los personajes y desarrollar una trama. Eso es así en la mayoría de los casos menos en el mio, la verdad que yo comencé a escribir mi novela, pensando que sería un relato corto más de los muchos que escribo, pero la realidad fue otra.

Los capítulos y personajes se iban sucediendo uno tras otro, la novela iba tomando forma y la historia me enganchaba un poco más cada día.

La noche era mi aliada, la vida de Lucía, Bea, Diana y Ariel pasaba ante mis ojos  y sin dejar ni un instantes de escribir, el sonido de las teclas de mi viejo ordenador,era música para mis oídos y me inspiraba a darle vida a través de las palabras, fueron días, semanas y meses, en los que disfrute, escondiéndome sin que me vieran y observando desde mi imaginación.

Hasta que llego el día de poner fin, sí he de ser sincera, me costó separarme de las cuatro amigas, ya eran una parte de mi vida.

Y así sin darme cuenta acabe la que sería mi primera novela.Siente, sueña y ama